Del Enamoramiento al Amor Verdadero
Es bien sabido que “El amor” desde siempre y posiblemente
para siempre sea uno de los temas favoritos de poetas, compositores y artistas;
esto se debe a que los seres humanos en algún momento de nuestra vida nos hemos
visto cara a cara con el amor, algunas veces fue correspondido en algunas
ocasiones no, fue entonces que inevitablemente tuvimos que habernos preguntado
¿Por qué tuve que enamorarme?, pregunta que
en la mayoría de las ocasiones no supimos dar una respuesta.
El amor ha sido estudiado desde hace muchísimos años y se
lo ha analizado desde diferentes ciencias como la psicología, la antropología y
también la medicina más específicamente el campo neurológico.
Antes de nada deseo hacer referencia a 1Corintios 13,
todo este capítulo de la biblia esta destinado al amor, los 3 primeros
versículos nos hablan de que “El amor” esta por encima de la fe, de los bienes
materiales, conocimiento y de toda
ciencia. Posterior a estos versículos nos da una descripción de todo aquello
que el amor es capaz de hacer y ser.
El amor ha estado presente en la humanidad antes de
Cristo y posterior a su llegada. En la biblia describe al amor como algo que
jamás tendrá fin, pasaran las profecías, las lenguas y la ciencia sin embargo
el amor jamás tendrá fin.
Por tanto hablar de amor es hablar de un tema sin fin, no
solo por lo amplio si no porque cada ser humano lo percibe desde su vivencia,
creencia y expectativas personales.
Cuando hablamos de amor de pareja tratando de hacer el
tema un poco más concreto nos encontramos con que la persona ama desde su
aprendizaje y ama tal cual aprendió a hacerlo y se encuentra con otra persona
que ama como le enseñaron, es decir que 2 personas que se encuentran cada cual
con sus creencias de “amor” intentan
amar al otro “como saben”, es decir que no solo deben enfrentarse a ser
seres de la misma especie pero de mundos diferentes [1]
si no que también deben aprender a conocer al otro, por todo ello es tan fascinante el tema del
amor.
Cuando hablamos de del amor de pareja el amar implica aprender a mostrarse tal y
como uno es, implica quitarse las mascaras, y para hacer alusión a una docente
(Dra. Salazar), ella mencionaba que el amor implica “quitarse las corazas”
aquellas que siempre nos protegieron del mundo exterior, pero al haber permanecidas
pegadas tanto tiempo en el cuerpo hasta se colaron a nuestra piel y el
quitarlas es muy doloroso, pero en el momento que nos vemos libres de ellas
recién podemos tener un contacto real con el otro y de este contacto real podrá
nacer la verdadera intimidad del conocimiento “real de ese otro”.
Indudablemente el amor duele, no solo porque implica
deshacernos de nuestras corazas, si no porque al momento de entrar de nuevo en
ellas algo en nosotros abra cambiando y ese encuentro cercano con el otro habrá
dejado su marca, el amor duele porque implica transformación, dejamos lo
conocido para ir de la mano de la incertidumbre, pero al mismo tiempo nos ayuda
conocer y reconocer nuestras aptitudes, nos descubrimos haciendo cosas que no
sabíamos que podíamos hasta el momento de nuestra transformación.
El amor transforma no importa la historia, pero siempre transforma porque el amor en nuestra
vida habrá producido un cambio interior,
seamos o no consientes de ellos.
Es maravilloso comprender que el amor es aquello que
mueve al mundo y que sin el nada tendría el mismo sentido, es más NADA tendría
sentido, tal cual es expresado en la biblia.
Para poder
alcanzar un amor verdadero de pareja, el camino se hace largo y lleno de
obstáculos desde los personales (esperar que el otro me de lo que no me dieron)
procesos no concluidos de desvinculación de la familia, pasando por los mismos
obstáculos que implica la creación de un “nosotros” con la pareja.
El
cantante Marcos Vidal en su canción “Uña y carne” dice: No me debes nada y sigues a mi lado, ya estoy sospechando que me
quieres, casi ya 8 años y aunque me conoces todavía estas aquí ya no es ilusión, no son sueños ni quimeras
es mi vida real…
El amor verdadero también nos obliga a la incertidumbre de los
sentimientos del otro, porque jamás podremos estar seguros de la intensidad ni
siquiera de la existencia de sus sentimientos, pero una de las frases que creo que ejemplifica perfectamente
es aquella que dice: “el amor no es para incompletos”[2], no es
esperar a alguien para que nos complete y así convertirnos en uno solo, se debe
ver al amor como la posibilidad de compartir la vida con otro ser totalmente
completo y entre ambos comenzar a construir nuevos objetivos conjuntos sin
dejar de lado las metas personales. El amor de pareja debe ser el “decidir
compartir” mi vida al lado de otro ser humano en completa libertad.
